Las diferencias principales entre las gemas se dan por tres razones:

La dureza, que garantiza su durabilidad, y va del 1 al 10 siendo el diamante la única gema con el grado más alto.

La rareza o escasez , es decir que cuanto más difícil sea encontrarlas en la naturaleza, más alto será su precio en el mercado.

Y finalmente la perfección o belleza de estas piedras. Este factor depende del color, de la transparencia, brillo, juego de colores… de cada piedra. Cualquier cualidad óptica que la haga atractiva a nuestros ojos.

Consideramos pues que una piedra es  preciosa cuanto mayor dureza tenga, más escasa sea en la naturaleza y mas belleza y perfección alcance.

Ateniéndonos a esta calificación podríamos considerar como piedras preciosas el zafiro, la esmeralda, el rubí y el diamante, pero como con todo, siempre hay matices.

Hay piedras con esa descripción que no alcanzan en el mercado un alto precio porque su transparencia no es suficiente, porque su color no es todo lo intenso que debería ser o porque su talla es incompleta. ¿Dejan por eso de ser preciosas?

Las llamadas piedras semipreciosas tienen un valor muy diferente entre ellas .Existen aproximadamente unas 130 especies minerales catalogadas como piedras semipreciosas, además del ámbar. Aunque todas las piedras preciosas tienen un precio mucho más elevado que las “semipreciosas”, no quiere decir que estas sean baratas. Hay gemas en el mercado que aun no siendo consideradas preciosas pueden alcanzar precios astronómicos…

Para mi la diferencia no existe. En el momento que una piedra es natural, que no es una síntesis de laboratorio o una imitación, ya es preciosa.

La propia naturaleza crea unos cromatismos tan ricos, unas mezclas de colores tan diferentes, tan increíbles y tantas combinaciones posibles que no podemos dejar de nombrar como preciosas a todas esas gemas. La propia turmalina presenta una riqueza increíble de tonalidades y diferentes nombres para cada uno de los colores en los que se presenta: rubelita, verdelita, indigolita, chorlo…o la maravillosa Paraiba.

La variedad de colores y texuras de los cuarzos, desde el anaranjado citrino, el violeta de las amatistas, la trasparencia del hialino o las bandas de la inmensidad de ágatas que existen…

Y la riqueza de las texturas que aportan las diferentes inclusiones que podemos encontrar en las piedras naturales, que para mi no hacen más que demostrar su crecimiento en un medio natural de donde se trajeron recuerdos y vestigios de sus compañeros de cuna.

Una piedra es preciosa en tanto en cuanto signifique eso para nosotros. Y para mi, todas las piedras que empleo en mis colecciones y diseños lo son, porque no utilizo más que piedras naturales y combino y mezclo sus colores y texturas para crear una pieza única que haga especial a quien la lleva o a quien la regale.

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