De un pequeño recuerdo de su abuela (un collar de corales redondos y perlas de río), a la Reina De Los Mares.

Así fuimos añadiendo elementos a las dos piezas originales. Queríamos aumentar el caudal de ese pequeño río rojo y blanco para que se convirtiera en esa Ría que desemboca en nuestro Cantábrico.

Y así le sumamos otro hilo rojo de corales irregulares. Seguíamos viendo el caudal un poco pobre y el trasvase definitivo vino con ese hilo potente de nácar cremoso e irregular que definitivamente convirtió el Río primario en un torrente imparable de materia orgánica precipitada sin remedio al ancho mar.

Las dos bolas de Coral Rojo que lo flanquean son las rocas mudas que canalizan toda esa imparable energía marina que siente cuando lo lleva puesto.

A cada uno lo suyo. Y a Marimar, su Mar.

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